Nueva Ley de Medicamentos Veterinarios en España
Esta nueva ley recientemente aprobada limita el uso de antibióticos para el tratamiento en animales y por lo tanto, limita también las posibilidades de tratamiento que los veterinarios pueden asignar para combatir distintas infecciones.
Pero, ¿de dónde ha salido esto?
Se trata del Real Decreto 666/2023, conocido popularmente como Ley del Medicamento o Ley de Medicamentos Veterinarios, es parte del reglamento europeo UE 2019/6 para regular el uso de fármacos el cual tiene como objetivo “mejorar el mercado, la fabricación, la importación y exportación, el suministro, la distribución, la farmacovigilancia, el control y el uso de los medicamentos veterinarios, garantizando al mismo tiempo el más alto nivel de protección de la salud pública, la sanidad animal y el medio ambiente”.
En otras palabras, se creó por la preocupación del sector sanitario frente a la resistencia del cuerpo a los antibióticos tras un consumo o exposición continuada.
Más concretamente, los profesionales sanitarios advirtieron sobre la administración rutinaria de antibióticos a los animales DE GRANJA, los cuales pasaban a los humanos a través del consumo de productos de origen animal, en particular huevos y lácteos. A largo plazo, esto podría causar que las personas desarrollaran una resistencia a los antibióticos que disminuiría su eficacia.
Sí, has leído bien, ANIMALES DE GRANJA.
Este reglamento es de obligado cumplimiento para todos los países miembro de la UE; en cambio los países pueden desarrollar leyes o normas complementarias para regular aspectos específicos dentro del margen que permita el reglamento.
España, este país extra regulador en todo, ha introducido además otras limitaciones, como la prohibición de que los veterinarios dispensen medicamentos directamente o la obligación de hacer un cultivo previo antes de aplicar un antibiótico de uso específico.
Gran parte de los profesionales veterinarios consideran que esta nueva ley, además de poner en cuestión su criterio profesional, retrasa el tratamiento que debe recibir un paciente, obligando a realizar un cultivo previo para justificar el uso de un medicamento específico; es decir, esperar varios días a tener un resultado que puede marcar la diferencia entre la supervivencia y la muerte de un animal, además de un coste adicional para sus tutores. Coste adicional que también incluye su impuesto correspondiente, no olvidemos.
Esta ley nos presenta además problemas añadidos que también pueden afectar gravemente en una situación de urgencia. El nuevo reglamento limita muchos medicamentos que antes podían vender directamente las clínicas veterinarias y ahora deberán adquirirse en farmacias.
Farmacias con un horario de atención comercial limitado y en ocasiones complicado en días festivos por la propia falta del medicamento.
Pero es que, además, si queremos seguir resaltando las "maravillas" de las últimas leyes aprobadas por el gobierno recordemos:
Sin olvidar que, en cualquiera de estos escenarios, tu mascota ESTÁ ENFERMA y seguramente lo último que necesite es sentirse “abandonado” mientras tu solucionas cómo conseguirle su tratamiento.
En nuestra opinión, estas normativas solo ayudan a la “pillería” ya que cualquier propietario de mascota hará todo lo posible por conseguir el medicamente que su familia peluda necesite, sea de forma legal o ilegal, si su vida depende de ello.
Son reglamentos que no se enfocan en el bienestar de los animales de compañía si no en la globalidad del mundo animal, sin diferenciación alguna.
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